La típica comida española existe en Buenos Aires en el restaurante La Robla. Un lugar clásico para comer mariscos, si bien la carta es extensa y ofrece muy buena comida en general, más allá de paellas industriales y pescados marinados.
De afuera, el local de la calle Viamonte y pasaje Del Carmen parece un bodegón. La primer sucursal de La Robla y única sobreviviente de otras 4 y de la tradición que permanece en el barrio hace 25 años. Adentro, los mozos atienden como si afuera nada hubiera cambiado. Una decena de jamones cuelgan del techo y el cuadro de un torero en la pared, en pleno duelo con un toro son parte de la decoración, un ambiente que se puede definir hasta por los aromas.
El arroz con mariscos, el pulpo, los calamares, el salmón, o las rabas son ideales. Frescas y bien preparadas, como si fuera verano en Mar del Plata y fuéramos a cenar al puerto. Sabores del Mediterráneo cerca del Microcentro.
Para recomendar y probar, de postre, no hay que dejar de pedir una natilla, especialidad de la casa. Un postre a base a fécula, leche, crema y canela. “En otros lugares existe pero no la preparan bien, o por lo menos no la hacen igual”, garantiza Oscar, encargado del lugar hace 20 años.
martes, 22 de junio de 2010
Voy de viaje Katmandú
Katmandú es la ciudad más grande de Nepal y capital de este país ubicado en el Himalaya, entre China y La India. Un punto geográfico que mezcla culturas, así como la comida hindú combina los sabores del continente asiático y de los países que allí fueron colonia.
Al mismo tiempo, en Palermo Viejo, donde conviven las cocinas del mundo, se encuentra el restaurante de comida India más reconocido de Buenos Aires, bautizado con el nombre Katmandú.
Parte esencial de sus preparaciones es la utilización de un horno de forma cilíndrica, llamado tandoor, que cocina los alimentos empleado carbón vegetal a temperaturas que pueden alcanzar los 480 °C. De esta cocina surgen manjares como el PANEER KA SOOLA, un queso de la casa marinado en azafrán y especias, y bañado en chutney de menta y asado en tandoor, acompañado de un brochette de vegetales.
Como entrada, para recomendar del menú, están los pakoras y las samosas. Las primeras son unos bollitos de espinaca cubiertos de harina de garbanzos y masala, y las segundas son empanadas triangulares rellenas de papas, arvejas y pasas de uva.
Para consumir estos alimentos existen algunas costumbres que con el tiempo ya no son tan tomadas en cuenta. Tradicionalmente se come sentado sobre el suelo y la comida se recoge del plato con cuatro dedos de la mano derecha, excepto el índice, ya que es considerado inapropiado. Por suerte para todos, en Katmandú los alimentos pueden comerse con tenedores y cucharas al ritmo de la mejor música hindu y un ambiente inigualable.
Al mismo tiempo, en Palermo Viejo, donde conviven las cocinas del mundo, se encuentra el restaurante de comida India más reconocido de Buenos Aires, bautizado con el nombre Katmandú.
Parte esencial de sus preparaciones es la utilización de un horno de forma cilíndrica, llamado tandoor, que cocina los alimentos empleado carbón vegetal a temperaturas que pueden alcanzar los 480 °C. De esta cocina surgen manjares como el PANEER KA SOOLA, un queso de la casa marinado en azafrán y especias, y bañado en chutney de menta y asado en tandoor, acompañado de un brochette de vegetales.
Como entrada, para recomendar del menú, están los pakoras y las samosas. Las primeras son unos bollitos de espinaca cubiertos de harina de garbanzos y masala, y las segundas son empanadas triangulares rellenas de papas, arvejas y pasas de uva.
Para consumir estos alimentos existen algunas costumbres que con el tiempo ya no son tan tomadas en cuenta. Tradicionalmente se come sentado sobre el suelo y la comida se recoge del plato con cuatro dedos de la mano derecha, excepto el índice, ya que es considerado inapropiado. Por suerte para todos, en Katmandú los alimentos pueden comerse con tenedores y cucharas al ritmo de la mejor música hindu y un ambiente inigualable.
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Pizza por porción
La pizza por porción sigue siendo la mejor opción para una comida rápida que no sea McDonald´s. Jóvenes y adultos continúan con esta tradición que mantiene viva a grandes pizzerías de Buenos Aires como Guerrín y Las Cuartetas.
La primera, fundada en 1932 por un italiano, tiene como especialidad la pizza al molde, con la maza más gruesa y no tan crocante. El único local de la pizzería queda sobre la avenida Corrientes, al igual que su vecino histórico Las Cuartetas. Una de las mejores pizzas tradicionales de Buenos Aires: Al molde, con abundante queso y bien aceitosa, lejos de la comida liviana. La fachada de ambas se destaca por estar conservada como eran antiguamente, sin reformas o mejoras, sobre todo en Las Cuartetas, que mantiene sus mesas individuales de cerámica.
Este tipo de lugares, baratos y siempre llenos de gente, que brindan un ambiente muy porteño que además conserva un estilo ambiguo entre los mozos, con sus prolijos uniformes y su atención desorganizada. Otros medianos exponentes de estas pizzas “como las de antes” son Kentucky, en la avenida Santa Fe al 4600, y El Imperio, en Lacroze y Corrientes.
Sin olvidar El Cuartito, una pizzería fundado en 1934, que a través de los años retrató la historia argentina, sobre todo la deportiva, con incontables afiches y banderines que decoraron el lugar desde siempre. Allí se come la mejor napolitana y la fugazzeta de Buenos Aires.
Pizza al paso, para oficinistas apurados, para picar en abundancia, con faina. Lo mejor de estos lugares es que la mayoría abren las 24 horas, permitiendo que la pizza se sirva de almuerzo, cena y desayuno.
La primera, fundada en 1932 por un italiano, tiene como especialidad la pizza al molde, con la maza más gruesa y no tan crocante. El único local de la pizzería queda sobre la avenida Corrientes, al igual que su vecino histórico Las Cuartetas. Una de las mejores pizzas tradicionales de Buenos Aires: Al molde, con abundante queso y bien aceitosa, lejos de la comida liviana. La fachada de ambas se destaca por estar conservada como eran antiguamente, sin reformas o mejoras, sobre todo en Las Cuartetas, que mantiene sus mesas individuales de cerámica.
Este tipo de lugares, baratos y siempre llenos de gente, que brindan un ambiente muy porteño que además conserva un estilo ambiguo entre los mozos, con sus prolijos uniformes y su atención desorganizada. Otros medianos exponentes de estas pizzas “como las de antes” son Kentucky, en la avenida Santa Fe al 4600, y El Imperio, en Lacroze y Corrientes.
Sin olvidar El Cuartito, una pizzería fundado en 1934, que a través de los años retrató la historia argentina, sobre todo la deportiva, con incontables afiches y banderines que decoraron el lugar desde siempre. Allí se come la mejor napolitana y la fugazzeta de Buenos Aires.
Pizza al paso, para oficinistas apurados, para picar en abundancia, con faina. Lo mejor de estos lugares es que la mayoría abren las 24 horas, permitiendo que la pizza se sirva de almuerzo, cena y desayuno.
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